lunes, 1 de marzo de 2010


Olvidarte es más difícil que encontrarse al sol de noche, que entender a los politícos o comprar la Torre Eiffel. Más difícil que fumarse un habano en American Airlines. Más difícil que una flor plástica marchita.
Olvidarte es más difícil que una flaca en un botero, que encontrarse a un gato verde, o a un cubano sin sabor. Más difícil que Lady Di en la estacion del metro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario